martes, 30 de marzo de 2010

Hannah y sus hermanas


La filmografía de Woody Allen permite que hablemos de varias etapas en su cine y de, por supuesto, grandes cimas en su trabajo como director tridimensional que maneja drama,comedia y diálogo como muy pocos directores en el cine manejan. Del mismo modo, en su relación con las mujeres también existen varios Woody, que hacen grandes películas debido a ellas, o dicho de otro modo, como consecuencia de ellas, de las mujeres, vaya.

En esta película urbana y elemental que es HANNAH y SUS HERMANAS, escrita y dirigida por el señor Allen, la alianza con Mia Farrow resulta fundamental en una galaxia de actores donde destacan Max von Sydow, Michael Caine y Dianne Wiest. Las voces en off o fuera de campo de los diferentes personajes son un recurso que en esta película queda perfectamente integrado tanto en la historia como en la temática de ésta, y es que no vemos a los personajes que dialogan, vaya, y esto en su momento resultó extraño, al menos novedoso, y hoy es la lecha materna de muchas series de televisión, qué curioso, ¿verdad? Cuánto ha aportado Woody Allen a la televisión…¿no les parece?

Hannah y sus hermanas es un hit a la altura de Annie Hall o Manhattan, más que nada por el diseño de los personajes, fresco, audaz, y freudiano, y por el poso de nostalgia que reside en sus diálogos. Una peli donde la presencia del Woody Allen hipocondríaco enriquece sensiblemente este trabajo intelectual y popular, con el intransferible sello de calidad del señor Allen, un tipo, no lo olvidemos, que ha hecho grandes películas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Las vírgenes suicidas


El universo del prometedor escritor Jeffrey Eugenides fue adaptado al cine por Sofía Coppola en el aliento final del siglo XX, y con Las vírgenes suicidas la hijísima entró por derecho propio en la lista de promesas de la cinematografía internacional, facturando una ópera prima que bebe de aquí y de allá, de lo que aprendió de papá, y de los demás, realizando una película con un sello personal, romántico, y oscuro.
Las vírgenes suicidas es algo así como una mezcla entre Cuenta conmigo y Criaturas celestiales, donde la fotografía nos traslada a la América de los 70, y donde la maravillosa música del dúo francés Air hace muy bien su trabajo, un trabajo intenso, sentimental, y atmosférico, que arropa esta historia funesta de principio a fin, muy al estilo videoclip, que tanto gusta a la hija de su padre.
Una historia que encuentra un punto de vista narrativo muy suculento en un grupo de jóvenes adolescentes encandilados con cinco hermanas, donde palpita el recuerdo de cinco espectros angelicales, liderados por Lux, que interpretada por Kirsten Dunst llena, como se suele decir, la pantalla, con un notable toque televisivo, aparentemente dulce, pero siniestro en el fondo, donde el apoyo interpretativo del siempre eficiente y especializado James Woods, acompañado por Kathleen Turner, hacen de esta película una obra redonda, que quizás no pasará a la historia del cine con letras mayúsculas, pero que sin duda es una gran ópera prima y una película llena de nostalgia y de lecciones aprendidas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Vivir su vida


Godard es un grande del cine por unas cuantas razones convertidas en películas, pero sobre todo porque se la chupa todo un huevo, dicho esto en un riquísimo lenguaje coloquial. Es curioso ver cómo la filmografía de Godard está plagada de experimentos que ilustran esto, llenos de humildad, pero también de carácter, ejercicios de narrador y de cineasta explorador.

¿Es Jean Luc Godard un punto y aparte en la llamada "Nouvelle Vague"? ¿Es quizás la protagonista de Vivir su vida, la expresión metafórica del fin del séptimo arte? Sí, queridos amigos, quizás sí a todo.

Una chica de provincias que ejerce de puta en París es algo anecdótico e icónico que sirve para narrar, y no hay más, pero cómo mira a la cámara esta chica, cómo desde ahí entra en nuestras vidas, no es algo usual en el cine, sí en el de Godard, y por esto y por un sinfín de razones más, él es el maestro, y no otros que sin duda apendieron de él y de sus lecciones en forma de experimentos.

Vivir su vida es una historia triste, como muchas lo son en las vidas de las personas, por supuesto, conmovedora por momentos, pero sobre todo es una película que crece conforme los minutos van pasando, y una tragicomedia en toda regla. Una película que como el mercurio recoge todos los pedacitos diseminados a lo largo de la narración, unificando un bloque intelectual y artístico muy considerable en los minutos finales de este film acerca de la vida y, por supuesto, acerca del cine. Casi 50 años después, Vivir su vida sigue muy viva.

martes, 9 de marzo de 2010

Dancer in the dark

Golpear la conciencia del espectador como la golpea Lars Von Trier en todas sus películas es algo muy de agradecer, en este mundo medio despierto y medio dormido en el que vivimos.

La cruda realidad del mundo de hoy, y por desgracia, del mundo de siempre, basada en la falsedad y la mentira, vista a través del prisma de Selma, interpretada maravillosamente por la conocida cantante islandesa Björk, bien secundada por un icono de la gran pantalla, Catherine Deneuve. Una película que, utilizando las mismas armas que el enemigo, muestra justamente lo contrario que él, en esta película dramática, estética, profunda en su aparente supercialidad como pocas, y esperanzadora, de un director azotado por el rayo, y dispuesto a todo.

Von Trier logra en Dancer in the dark algo inaudito en el cine, no que sufras por el protagonista desde una posición de empatía distante, desde la seguridad de la barrera, sino que anula las distancias de protección y te mete de lleno en un mundo que todos conocemos bien, pues es éste, y no otro, igual de bello, que de cruel y triste. Un mundo donde la falsedad acampa a sus anchas y donde las espaldas, por seguridad, deben estar bien cubiertas. Una película que se atreve a ningunear al guión telefílmico, y a la comedia dramática falsa y de chicle que nos hacen tragar todos los días. Una película, o lo que ustedes quieran, pero un producto de primera, una obra maestra. Desoladora e inquietante, Dancer in the Dark es onírica y aplastante, a partes iguales, y una de las cimas del cine europeo, sin ninguna duda.

lunes, 1 de marzo de 2010

Persona


Persona es ante todo una experiencia estética, aunque también una experiencia profunda. Una de las grandes películas que la humanidad ha concebido y quizás la mejor película de Bergman. Un trabajo que el director escribió en un hospital mientras estaba convaleciente debido a un fuerte estrés. Una película que deja huella, basada en el silencio y en el monólogo, que apoyados en una fotografía magistral al servicio de las luces y las sombras de la personalidades interpretadas por Bibi Andersson y Liv Ulmann, extraordinarias las dos, hacen de Persona el ejemplo de cine culto y arriesgado que los cinéfilos veneramos.

Un cine lleno de elementos metafísicos, filosóficos, y psicoanalíticos, el de este gran hombre del frío. Un cine lleno de experimentos y de aciertos, lleno de imágenes que sugieren y de contenidos que laten en su interior. Persona es una película plagada de silencios, monólogos e imágenes misteriosas, y un trabajo de una calidad interpretativa pocas veces vista.

Una obra que no responde a géneros ni a límites, una obra libre, en este sentido, y mayúscula. Una película capaz de mostrar al ser a través de su mirada. Minimalismo formal y argumental en la obra de un artista que ligó su vida a su obra, y viceversa.

Persona, toda una experiencia fílmica. El cine como medio y un artista profundizando en la condición humana por medio de ese famoso parpadeo que a partir de imágenes fijas crea movimiento. El interior del ser humano en un ying yang plástico y nada ligero de contenido.
Ingmar Bergman, un director más allá del calor y el frío.

lunes, 22 de febrero de 2010

The Innocents


Que The Innocents es la mejor transición jamás realizada para la gran pantalla a partir de la magna obra literaria escrita por Henry James a finales del siglo XIX, es un hecho, pero no hay que olvidar que Otra vuelta de tuerca ha servido como filón a unos cuantos directores, sin ir más lejos a Amenábar, que con Los Otros parecía que removía los cimientos de la industria, nada más lejos de la realidad, teniendo en cuenta que allá por los primeros 60, esta película de Clayton inició de algún modo toda una época en el cine, abriendo el paso a nuevos géneros, con un tratamiento de la tensión que en su momento tuvo que ser todo un hito.
Un denso y mórbido relato para adultos que comienza siendo un cuento para críos. Esto es The Innocents, en esencia, y un estupendo cuento de fantasmas con niños por medio, por extensión.
La película cuenta con un magistral trabajo de fotografía a cargo de Freddie Francis, y por supuesto, de iluminación, en una historia de interiores donde luces y sombras son algo más que luces y sombras. Una película que siendo particularmente siniestra e inquietante, está envuelta en cierta apariencia de ingenuidad, con lo que se convierte en todavía más inquietante, si cabe, cosa que también le ocurre a las grandes obras maestras de Hitchcock, y a pesar de su envoltorio aparentemente ingenuo, con Deborah Kerr manejando una tensión gradual maravillosamente controlada, The Innocents contiene terror, suspense, y psicología, cerrando una obra maravillosa.
Cine metafísico. Un clásico fundamental. Una mansión inolvidable.

martes, 16 de febrero de 2010

Spider


El clima que el director canadiense David Cronenberg maneja con maestría, es un clima corrupto, extraño, y a menudo asfixiante. El director de tantas y tantas películas de suspense y terror esenciales, como La Mosca, Crash, Inseparables, o Existenz, utiliza en Spider una obra literaria para llevarla a la gran pantalla con la finalidad, tantas veces repetida en su filmografía, de mostrar el lado oscuro del ser humano. Una filmografía copiosa e incómoda.
Un thriller psicológico, de verdad thriller, y de verdad psicológico, donde Ralph Fiennes, Gabriel Byrne, y Miranda Richardson, lucen sus credenciales interpretativas.

El vértigo de la narración en Spider lo introduce el personaje protagonista, desde su percepción de enfermo mental. Un viaje edípico a través de recuerdos y delirios hasta la infancia, que Fiennes defiende maravillosamente bien. Apoyado en el guión de McGrath, autor de la novela de la que surge esta película, Cronenberg crea una auténtica telaraña deconstructiva por medio de una fotografía ocre e industrial, y el melancólico y tortuoso envoltorio musical de Howard Shore, plasmando la desintegración de un individuo, ya no a nivel físico, como ocurría en alguna de sus películas anteriores, sino a nivel mental. Otra película con el sello personal del director canadiense, que siempre garantiza en todos sus trabajos un alto nivel de exploración interior y de autocirugía. Una inmersión en toda regla por los tristes sótanos de la esquizofrenia, un atrevimiento sin duda complejo y sin duda, interesante.

lunes, 8 de febrero de 2010

Underground


La música de un Goran Bregovic en estado de gracia, y un guión atado y bien atado, hacen de Underground una obra única, trascendental al mismo nivel que Europa, o Delicatessen, en una cinematografía europea plagada de mediocridad vestida de seriedad.
Yo quiero volver a Yugoslavia, ésta es la frase de la película de Emir Kusturica, y no busquen más, pues no hay otra como ésta que la defina formalmente y a nivel de fondo. Yugoslavia ya no existe, y el protagonista de esta historia no acaba de asimilarlo. Ésta es una buena premisa. Goodbye Lenin fue una especie de remake de Underground, aunque muchos espectadores ni siquiera conocían la obra de Kusturica cuando les contaron la caída del bloque comunista vía adolescente.
Underground es una película que y un espectáculo de personajes y situaciones donde no hay buenos ni malos, sólo hombres que reaccionan según las circunstancias que les vienen dadas.
Una película nostálgica y vitalista, basada en una novela y una obra de teatro de Dusan Kavacevic, que se rodó en Praga, Berlin, Plovdin, Sofía y Belgrado, y que obtuvo la Palma de oro de Cannes. La película sumerge al espectador en una atmósfera mágica, construída con desmesuras, surrealismo, humor y una deliciosa fantasía. Una película dedicada a Gandhi, que constituye un alegato aplastante contra los absurdos de la guerra y la violencia entre los pueblos, y a favor de la paz. Una película que demuestra un inmenso amor a la vida, a base de naturalismo y humor. Un pasaje esencial para el espectador progresista.

martes, 2 de febrero de 2010

Freaks



Así que pasen cien años Freaks de Tod Browning seguirá siendo un hito, y es más, cuanto más tiempo pase, más experimental y didáctica será, más arriesgada y cercana será esta película, donde a partir de un circo de tullidos y seres diferentes, se cuenta una historia sensible e inteligente. Un auténtico alegato. La diferencia como algo interesante, y como algo en cierto modo extraño. Lo más impresionante es que estos seres repudiados socialmente se integren naturalmente en la estructura de un argumento de ficción.

Esta película no fue estrenada en España hasta el año 1970 cuando se proyectó en la semana de Cine Fantástico de Sitges. Lástima que haya llegado a nuestros días con cortes en el metraje, causados sin duda por la censura en forma de tijeras ante un film adelantado a su época en multitud de aspectos. Una película, digámoslo alto y claro, rara. En el año 1932 el espectador no estaba preparado para ver monstruos de carne y hueso, que además eran carne de cañón de exhibiciones variopintas y circos en los que se les exhibía como a una especie animal rara, o como una reliquia y éste es un valor antropológico de esta ficción documentada.
Una película que no pudo adaptarse al régimen dictatorial hollywodiense y que acabó por destrozar la carrera del director, después de su venerada versión de Drácula, de 1931, que seguramente es la obra por la que se le conoce. Freaks es una historia donde víctimas y verdugos traspasan una delgada línea. Una línea que el cine ha intentado reflejar más de una vez.

martes, 26 de enero de 2010

Mi noche con Maud



Esta película, de uno de los grandes exponentes de la llamada Nouvelle Vague, Eric Rohmer, es el tercero de sus Seis Cuentos Morales, convertidos los seis en trabajos cinematográficos más o menos interesantes.
Mi noche con Maud es una película de diálogos, donde la acción dramática principal tiene lugar en Clermont-Ferrand durante varios días en las navidades de 1968. Una historia burguesa, con dos parejas de personajes principales, él y ella, claro, en una película con un discurso de inconfundible aroma literario. Una película de personajes que hablan, que conversan, que encarnan incluso posiciones opuestas, acerca de diferentes temas más o menos trascendentales. Una combinación natural de drama y romance que exhibe interesantes e inteligentes diálogos entre los personajes, con temas relacionados con el amor, la religión, el azar, y la libertad, en los que el espectador puede perderse con cierta facilidad.

Maud
, por supuesto, es el eje central de este relato. Eric Rohmer lo apunta ya en el título de la película. Maud, la catarsis, un personaje sexual y con matices de médium, que de algún modo exorciza y encauza a los otros personajes, consciente de su propio papel en esta historia. Una historia con una gran carga filosófica, donde la elegante y austera fotografía en blanco y negro aumenta la impresión de sobriedad e intimismo que irradia este modesto trabajo, que no sólo expone ciertas claves del pensamiento existencialista, tan de moda en la época, sino que además demuestra que, a menudo, menos es más .

martes, 19 de enero de 2010

Arrebato




Rara avis del cine español, este Arrebato de Iván Zulueta, poquito a poco, con el paso de los años, se ha convertido no sólo en película de culto, sino además en estigma del propio autor. Oscura y underground, misteriosa y maldita, Arrebato contiene momentos de luz y creatividad crípticos en una película fundamentalmente lúgubre y depresiva, y una atmósfera ochentera llena de realismo. Una película absolutamente drogadicta, donde Zulueta construye un pasaje onírico de aire funesto y heroinómano. Opresiva y triste, Arrebato contiene especias muy bien conservadas que perduran hasta nuestros días.
¿Cine experimental? ¿Terror? ¿Suspense? ¿Para qué todas estas clasificaciones cuando uno camina drogado por la cuerda floja de los límites de la realidad? ¿Para qué?
Un personaje que desaparece a medida que se le filma durmiendo. y verifica que durante la filmación comienzan a desaparecer fotogramas. Un personaje que se percata de que su vida va a acabar cuando calcula la cantidad de fotogramas que se borran cada día. Un guión que bien podría ser el de un joven David Lynch, con una cassette como voz en off de todo el film, en un relato que acompaña al espectador durante densos pasajes en los que la narración nos sumerge en el imaginario particular del personaje, donde la angustia, y la obsesión por las imágenes, nos identifican con él. La ficción de la escritura, reemplazada por la narración de la imagen y la voz de la cinta.
Una película acerca del cine, de lo que conocemos comúnmente como realidad, y de sus fronteras.

martes, 15 de diciembre de 2009

Fahrenheit 451



François Truffaut fue un director interesado en las historias, sobre todo, y en los personajes, por extensión, asuntos mucho más vinculados a un guionista que a un director. En cualquier caso François Truffaut era un ser fuertemente vinculado a las palabras, a la comunicación, a la literatura, y a esos primeros pasos de toda creación audiovisual que implican escribir o adaptar. Es decir, escribir, o escribir.
En Fahrenheit 451, Truffaut adapta la historia del visionario escritor Ray Bradbury a la gran pantalla, con enorme practicidad y eficacia. En ella nos describe una sociedad en la que los libros y la lectura están proscritos, en la que impera el culto al hedonismo, y en la que los poderes públicos persiguen duramente a todo el que posea un libro.
Una película con un pero, los escasos recursos con los que fue rodada, y que se aprecian en esa textura televisiva de la imagen. Una película que complementa un currículum tremendo en el que destacan otras obras, no sé si menores, no sé si mayores, pero todas recomendadas, entre las que destacan títulos como Los cuatrocientos golpes, o El pequeño salvaje, todas roussonianas, didácticas, y todas muy muy cinematográficas a la vez que costumbristas, populares y humanas.
Un cine mate y socialista, en el sentido literal de la palabra, de un pedagogo del séptimo arte, de un personaje capaz de aprender y enseñar por medio de la imagen, ser consciente de ello, y seguir siendo un gurú, un profesor, un maestro, que hasta el final no deja de aprender.
Un ejemplo de autor, en el más amplio sentido de la palabra.

martes, 8 de diciembre de 2009

2001. Una odisea en el espacio


En el cine, como en la televisión, hay imágenes, no necesariamente narradas, sino imágenes que narran, con capacidad de, una tras otra, contar una historia. Sin voz en off, sin diálogos, así, a lo bestia, en pelotas. El más difícil todavía sería el condensar en esa narración por medio de imágenes asuntos que afectan al hombre, al género humano, y a su espíritu. Asuntos nada triviales, vaya. Asuntos serios de verdad.
Stanley Kubrick logró realizar una película con estas características tan inusuales, titulada 2001. Una odisea en el espacio, una obra inmortal, atemporal y maravillosa, con imágenes sencillamente impresionantes y con una apertura que ya es historia del cine.
Filosofía, arquitectura, futuro, pasado, tiempo, naturaleza, y otros temas nada superficiales, atraviesan esta película, que dentro de 50 años seguirá siendo un hito.
Un espectáculo de planos, encuadres, diseño artístico, fotografía, y color.
Como en aquel primer pie en la luna televisado, como en la danza espacial de 2001, hay algo más que imagen, hay una metáfora, y las secuencias de 2001 representan algo más que lo que representan. Stanley Kubrick trabajó en esta línea en otras obras mayúsculas como La Naranja Mecánica, dejando un magnífico legado como explorador de algo valioso, muy valioso, y a menudo olvidado, el género humano.
En 1968 Kubrick creó una epopeya visual sin apenas diálogos que hoy en día es reconocida como una de las grandes películas de la historia del cine, a partir del guión escrito junto a otro de los grandes, Arthur C. Clarke .

martes, 1 de diciembre de 2009

Gattaca


Cuántas películas con una buena historia acaban siendo pasto de los actores.
No sé. Muchas.

Los límites de la ética, el derecho a la vida, y si me apuran hasta el libre albedrío, son cuestiones planteadas en esta película de finales de los noventa de bonito título. Gattaca, sin ser una obra maestra, o siéndolo, quién sabe, es una de las historias que han tratado el futuro, más o menos lejano, con más austeridad tanto estéticamente como atendiendo a la historia que narra. Un futuro en que la condición humana sucumbe ante la tecnología, mientras la ciencia aparece retratada como un arma de segregación.

Una película en la que A. Niccol trabaja con una fotografía sobria, y unos diálogos directos y sencillos, sin dejar de lado lo emotivo, amparado por la cobertura musical de Michael Nyman, todo un experto en trabajos musicales para películas.

Un futuro no muy lejano con notas de atemporalidad para una historia bien estructurada, a partir de lo mejor que tiene esta película, el guión. Mas siempre hay un pero, ¿por qué no? Y es que tal vez la peor decisión tomada al respecto de esta producción fue haber escogido a Uma Thurman, y a Ethan Hawke para los papeles protagonistas. ¿Gattaca habría sido una película más creíble interpretada por dos rostros desconocido? Quizás. Es posible. Lo cierto es que la selección genética es un tema que hoy por hoy es actualidad, y los bebés a la carta, algo que cuando se produjo esta película era ciencia ficción, son ya una realidad.

Gattaca, una de esas películas que con los años va ganando puntos.



martes, 24 de noviembre de 2009

Rebeldes



Reuniendo a la por entonces cantera de jóvenes actores de la industria norteamericana de los años ochenta, F. Ford Coppola lograba con Rebeldes uno de los hits de esta década a partir del best seller The Outsiders, de la siempre edulcorada Susan E. Hinton, que con 16 años escribió esta historia que llenó estanterías de la juventud de la época, acerca de dos bandas rivales en los Estados Unidos de los cincuenta.
Con Rob Lowe, Tom Cruise, Matt Dillon, Ralph Macchio y Patrick Swayze, entre otros, esta producción de Zoetrope pertenece a una época en el cine de Coppola marcado por esta obra y otra del mismo aire, aunque quizás mucho más oscura y profunda, y así menos comercial, Rumble Fish, La ley de la calle. Películas donde la juventud aparece gravemente reflejada. Películas donde la fotografía es espléndida.

Rebeldes contiene ingredientes de ternura y romanticismo muy en la línea de otras producciones de la época como Stand by me, Cuenta conmigo, sin ir más lejos. Con una fotografía y una música que verdaderamente sostienen los 120 mintos de imágenes, Rebeldes es un alarde de cine comercial de autor. Cine clásico, romántico, y popular.

La factura final es homogénea, salvando algunos giros del guión, nada trabajado a partir de la novela, quizás por esa cosa de buscar la lagrimilla fácil a toda costa, algo que muchas veces va en perjuicio de la producción, y no a favor, pero en este caso, a quién le importa, la película fue lo que fue, un estupendo álbum de rostros masculinos y un fenómeno ochentero.

martes, 17 de noviembre de 2009

Drugstore Cowboy



La segunda película dirigida por Gus van Sant, Drugstore Cowboy es una película oscura y difícil de olvidar, básicamente porque el señor Van Sant, por entonces, no se andaba con tonterías.
Gus Van Sant ya era conocido a finales de los 80 en los circuitos independientes por haber obtenido con su primera obra Mala noche (1985) el premio de la crítica de Los Ángeles a la mejor película independiente. En Drugstore Cowboy, cuyo guión está basado en la novela autobiográfica de James Fogle, un presidiario condenado por sus múltiples robos a farmacias para hacerse con drogas, Gus van Sant consiguió ganarse a la crítica y al público, tanto de su país como del extranjero, recibiendo entre otros el premio de la crítica norteamericana de ese año al mejor film y mejor director.

Un grupo de cuatro chicos drogadictos, liderados por el joven Bob Hughes, se dedican a atracar farmacias y hospitales de diversos pueblos y ciudades del noroeste de Estados Unidos en busca de drogas y fármacos con los que colocarse nos sitúan en una América nada cálida, a decir verdad, ni confortable. La historia, un retrato de un sector de la juventud norteamericana que estaba asistiendo a la caída en picado del paraíso hippie, cuenta con la presencia a modo de deidad, con reflexión premonitoria incluída, de William Burroughs, icono beatnik, y muestra no sólo el mundo de la drogadicción sin moralinas, sino que además anticipa un futuro que todavía estamos a tiempo de cambiar relacionado con las adicciones y el control de masas. Una película nada inocente. Cine independiente?

jueves, 12 de noviembre de 2009

Juno



Imagínense que tienen que tratar un tema escabroso.
Esta película nominada a cuatro Oscar adolece de un montón de tics dentro de un tipo de ficción contemporánea compuesta a partes variables por el buen rollo y la estética modernita, y en esto creo que, una vez vista la película, estamos todos de acuerdo.
Pero si Juno es una película bienintencionada o un producto al servicio del adoctrinamiento occidental, a la hora de tratar temas importantes, como puede ser por ejemplo, el embarazo en adolescentes, pues eso ya es otra cosa. Porque en Juno la historia trata del embarazo de una adolescente, cuyo nombre da título al film, mira tú, y que interpreta magníficamente Ellen Page, por otra parte.
Casi todas las películas parten de un guión, y Diablo Cody, es responsable de éste, una guionista que hace de todos los personajes caricaturas propias casi de una sitcom, sólo que con diálogos que se suponen graciosos y políticamente incorrectos. La tele en el cine, o algo así.
Juno se queda embarazada, y a él le interesa poco el asunto, o más bien nada. Juno está sola con su problema pero ya ha tomado una decisión: tendrá el niño y lo dará en adopción. Con estas premisas, la duda, acerca de las sanas, o no tan sanas intenciones de esta película, está sobre la mesa.
Una producción que se emplea a fondo desde los títulos de crédito para que cada plano nos remita a un universo indie en el que pretende inscribirse esta película, que fue la gran sensación de 2007 en las carteleras de medio mundo.

miércoles, 28 de octubre de 2009

F for Fake





F de Fraude, una película sencillamente diferente. Con F for Fake, Welles factura una magnífica reflexión sobre uno de los temas que más presencia tiene a lo largo de toda su filmografía: la dualidad entre lo real y lo ficticio en la representación artística. Un tema nada sencillo de abordar, por otra parte.
Una vez le escuché decir a alguien: Las películas de Orson Welles son como teatro, como trucos de magia… Para mi gusto, este ser no andaba desencaminado. Muchas de las obras de Orson Welles tratan sobre grandes personajes que comparten un halo de misterio y un alma infranqueable. El mismo Welles consiguió forjarse una personalidad enigmática como artista incomprendido por la industria. Confundir los hechos narrados con una pretendida realidad documental a modo de segunda ficción es en esta obra su gran baza. Así, Orson Welles manipuló imágenes de un documental realizado por François Reichenbach sobre fraudes, y con él entretejió un complejo rompecabezas.
Una historia que se centra en dos grandes estafadores del siglo XX: el pintor Elmyr D'Hory, un famoso falsificador de obras de Modigliani, Matisse o Picasso; y el biógrafo Clifford Irving, quien quiso lanzar como auténtica una biografía del multimillonario Howard Hughes. Con este material, Welles monta un verdadero collage de imágenes y crea una sensación en el espectador pocas veces vista ante la gran pantalla, la de no saber dónde está, ni qué ocurre en realidad, ni dónde está la frontera.
Orson Welles, un mago muy grande, siempre en la frontera.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Ed Wood















Sólo por el hecho de recuperar al grandísimo Martin Landau en su penúltimo aliento, o por combinar de manera coherente a Patricia Arquette, Sarah Jessica Parker, Bill Murray, y Johnny Deep, el director Tim Burton ya habría hecho más por el cine que muchos directores con un sinfín de películas. Porque Ed Wood transita con suavidad y ternura, y a sus anchas, por la comedia y el drama. Porque Ed Wood es algo más que una historia acerca de una troupe de frikis bajo la dirección de otro friki, o siendo sólo eso, porque Ed Wood es una película divertida acerca del cine.
Una película acerca de alguien que hacía películas y acerca de la ilusión, la admiración y el dinero. Álbum ilustrativo de las llamadas producciones de serie B, este trabajo de Tim Burton reinvindica a los olvidados del séptimo arte con una obra de arte, absolutamente entretenida, donde Burton muestra su buen gusto para ilustrar musicalmente sus trabajos, muchos, y casi todos realmente recomendables.
Magníficamente fotografiado en un siempre acogedor blanco y negro, Burton retrata no sólo al que es conocido como “peor director de cine de la historia”, sino también al mundo del Hollywood de los 50 y a ciertas producciones de Universal en los años 30.
Una de las mejores películas de Burton, y por extensión de Johnny Deep. Tierna como un bollito de leche, Ed Wood, una de las mejores películas de los noventa.
Una película recomendada para aquellos cineastas sin subvención. Bueno…, y para los que sí la tienen.

martes, 13 de octubre de 2009

8 y medio


8 1/2

Más allá del cine y del arte mismo se encuentran obras como Vertigo, de Hitchcock, Ran, de Kurosawa, o esta maravilla felliniana que es ocho y medio. Una película donde fotografía, música, guión, y dirección funcionan como órganos perfectamente engrasados en una maquinaria artística definitivamente eficaz, no tanto a nivel de público, ya que no es la obra de Federico Fellini más conocida, ni mucho menos, como de crítica. Y es que esta película aplasta como obra de arte al espectador, y hasta la cartelería relacionada con ella es ya patrimonio universal. Una obra que derrocha creatividad con un guión facturado a cuatro manos, que una vez más demuestra que la unión hace la fuerza. Un estilo de hacer cine, instintivo y peculiar. Una película de las que ya no se hacen. Un director fuera de lo mal llamado normal en un momento especialmente brillante en su carrera.
Nino Rota demostrando que es uno de los mejores compositores de todos los tiempos, y un trío interpretativo a prueba de bomba, formado por la Cardinale, Anouk Aimee, y el gran Marcello Mastroianni , en una obra maravillosa acerca del cine, de la creación, y acerca del amor y del recuerdo, de la fantasía y de esa cosa llamada realidad. Una producción reconocida en 1963 con dos premios Óscar, un dato que después de lo dicho queda como lo que es, un dato, apenas un momento, y un par de figuritas doradas con forma de androide con una espada. Lo demás viene después. El verdadero reconocimiento que da el tiempo.

jueves, 8 de octubre de 2009

El crepúsuculo de los dioses
















Cinefilia, porque es más fácil hablar de lo que te gusta que de lo que no te gusta, y porque el cine es un arte abierto a las pasiones, y abierto también a mostrar sus interiores, aunque en éstos se encuentre la más desoladora realidad asociada a la industria del séptimo arte. CINEFILIA como reseña, o como artículo, o como idea convertida en líneas. Relatos acerca del cine, de las películas, y de los directores.

Billy Wilder realizó una de las grandes películas acerca de Hollywood y sus entrañas, a menudo repugnantes, localizando El crepúsculo de los dioses en el fin de la era del cine mudo y el inicio de la reconversión que produjo la introducción del sonido.
Dos personajes, dos. Y una industria como telón de fondo, el paisaje de un monstruo con piel resplandeciente, una California sin drimin. Una película que es un crepúsculo por sí misma, con dos actores arriba, muy arriba en sus respectivas carreras. Un largometraje ilustrativo de un tipo de cine y de una época, representativo en todos los sentidos de lo que se conoce como un clásico. Una historia sencilla entre una antigua star y un guionista atormentado. Un verdadero hito interpretativo. Trascendente, y ejemplo de guión e interpretación, fotografía y, por supuesto, dirección. Ha habido otras películas que han entrado hasta la cocina de Hollywood, pero ninguna con un sentido tan claro de la ficción, y de la realidad, por lo tanto, como esta SUNSET BOULEVARD., que alguien trasladó a nuestro idioma como EL CREPUSCULO DE LOS DIOSES.
Una prueba más, y van mil, de que la fuente es importante. Muy importante.